Con la cerveza bien fria, un cigarrillo encendido, y mirando hacia el indefinido horizonte canto la misma cancion ... "Los dados estan en el aire, es de noche y arde que las heria sangren que las musas bailen que los ojos hablen que demonios canten" ... y sin ninguna estrella a la cual mirar, me relajo.. suspiro y comienzo a pensar...
El silencio ya no es constante y los ruidos comienzan a llenar el cenicero. El olor a duda y el sabor a ira se convierten en una avenida que va directo a la tristeza repetitiva y reprimida.
Porqué ignorar la espera si el tiempo que lleva es vivir... cuesta tolerar a ese frío que llega de la mano de un viento lleno de recuerdos de un pasado que solía ser mejor.
Cuesta aceptar el presente, enfrentarlo, tanto cuesta tropezar... sentir la herida y esperar a que cierre...
Sin embargo, la mente fluye al igual que el cuerpo, y las emociones se vuelven mas palpables... el fuego crece y vuelve a quemar.. el humo se siente y los ojos comienzan a brillar a espera de alguna lagrima que quiere salir...
Se comienza a percibir la soledad y no se soporta, hay que escapar en busca de una mano, un hombro en quien apoyarse, una sonrisa...
La realidad es que no hay tal soledad.
Me tomo otro trago, enciendo un nuevo cigarrillo, miro hacia el indefinido horizonte, canto la misma canción, suspiro, y comienzo a sentir...
Que sensación reconfortante tomarse de las manos y sólo caminar, compartir, experimentar... de a dos se logra, por ejemplo, llegar a una satisfacción interesante... el sexo, rojo, pasional, camino directo hacia el estallido de un orgasmo y luego hacia una paz indescriptible... de a dos se consigue la libertad.
Que sensación reconfortante proyectar cosas, entre todos, lograr un cambio, sentirnos uno, comprendernos, aceptarnos, olvidar prejucios y valoraciones destructivas, agarrarnos de las manos... Si, también se consigue la libertad entre todos.
Me tomo otro trago, enciendo un último cigarrillo, miro hacia el indefinido horizonte, canto la msima canción, suspiro, y comienzo a envejecer...
La espera constante, y qué más si es el tiempo que lleva vivir, compartir y llegar a la libertad...
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